En una foto de catálogo todo se ve bien. En la mano, lo primero que delata una pieza es el bisel.
Por qué el bisel
Es la parte con más operaciones encima: se mecaniza, se graba, se rellena y se pule. Cada paso deja marca. Una esfera mal impresa se nota a simple vista; un bisel mal grabado no, hasta que lo miras de cerca y con luz rasante.
Qué miro
- Profundidad del grabado: constante en todos los numerales, no solo en los grandes.
- Relleno: negro en acero, platino en cerámica. Uniforme, sin desbordes ni huecos.
- El triángulo de las doce: centrado sobre el eje. Un grado ya se ve.
- El borde: afilado, no redondeado. El pulido de más es lo que ablanda una pieza.
Si el bisel está bien, el resto suele estarlo. Si el bisel está mal, no sigas.
Los biseles cerámicos se juzgan con luz rasante. De frente, el color engaña.